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Friday, 7 October 2011

Gracias, Steve.

Pocas muertes de personas que no conozco personalmente han arrugado tanto mi corazón como la de Steve Jobs. La humanidad ha perdido una de sus luces mas brillantes y potentes, una de esas que en un mundo de tanta turbulencia y confusión vale la pena encontrar y seguir. El futuro ha visto partir impotente a uno de sus mas valiosos arquitectos. Sería injusto con la vida decir que Steve Jobs se fue prematuramente de esta tierra, ya que un milagro logró jalarlo del abismo de la muerte hace tan sólo 7 años cuando parecía inminente su caída.

"Quiero que Machintosh hable por si solo", dijo alguna vez en 1984 con esa humildad que siempre lo caracterizó. Por esta y muchas otras frases que marcaron mi alma, solo puedo decirte gracias.

Gracias por ayudarnos a comprender el valor de reinventarnos, por recordarnos lo importante que es aprender a conectar los puntos en nuestras vidas, y por inspirarnos cada día con tus nuevas y magníficas invenciones a romper aquellos paradigmas y esquemas que nos encapsulan en la zona de confort. Gracias de corazón, Steve, por encarnar un mensaje de esperanza para aquellos que buscamos insaciablemente encontrar la felicidad en aquello que hacemos todos los días.

Gracias por permitir que tu esencia hablara sola; y que en paz descanse.


Monday, 26 September 2011

La reconstrucción de Haití y el desarrollo económico…de burbujas

Mis primeros días en Haití han estado marcados por una mezcla de emociones intensas e impactantes impresiones propias de la realidad que vive el país mas pobre de America. Sin embargo, hay una que sobresale por encima de la demás: la forma como se ha originado una 'burbuja' económica a causa de las misiones internacionales que operan en Port-au-Prince.

Port-au-Prince, Haití

La Oficina de la Representación Especial para Haití (OSE por sus siglas en inglés) de las Naciones Unidas publicó recientemente un reporte en el cual se hace un llamado de atención a la forma en la cual se está empleando la ayuda destinada para la reconstrucción del país. Existen dos mecanismos de ayuda: Ayuda humanitaria, y ayuda de recuperación. De los US $2.43 billones en ayuda humanitaria la distribución por recipiente la lideran las entidades civiles y militares autorizadas para el manejo de desastres (34%), seguidos por las agencias de la ONU y ONGs internacionales (28%), ONGs y contratistas privados proveedores de servicios independientes (26%), recipientes no identificados de bienes y servicios (6%), la Federación Internacional de la Cruz Roja (5%), y por último, el gobierno de Haití (1%). Ninguna ONG Haitiana fue incluida en esta repartición de recursos. La ayuda de recuperación, en contraste, está estructurada bajo el Plan de Acción para la Recuperación Nacional y el Desarrollo desarrollado en conjunto por el gobierno Haitiano y la comunidad internacional, para el cual se prometieron US $5.60 billones.  En total, a la fecha US $1.74 billones han sido empleados para financiar la recuperación, sin embargo mas de la mitad de la totalidad de los fondos reunidos para 2010-2011 – US $2.84 billones – aún permanece en las manos de las agencias donantes. 

Mientras tanto, la presencia de las múltiples misiones internacionales que con sus extravagantes salarios inyectan a la frágil economía Haitiana substanciales sumas de dinero no puede ser ignorada, ya que ha sido el causal de la irreversible distorsión en la relación de precios de bienes y servicios que vive el país. La inflación causada por esta dinámica ha llegado casi al punto de ‘dolarizar’ ciertos sectores de la economía, nivelando los precios de hoteles, renta de apartamentos, bebidas y alimentos – entre otros – con aquellos de las principales ciudades del mundo (una noche en una casa de huéspedes oscila entre US $100 – US $150). Estos son indicios de una clara burbuja que se origina cuando el valor de dichos bienes y servicios comienza a divergir del valor real determinado por la demanda local y el poder de compra de la población.

Dicho de otra manera, los elevados presupuestos de dichas misiones internacionales están contribuyendo a fragmentar la economía del país en dos, creando una pseudo-economía impulsada por la demanda extranjera de servicios locales y la importación al país de bienes y alimentos del exterior. Y si a esto le sumamos la poca o nula eficiencia que ha tenido la ayuda hasta ahora invertida en el proceso de reconstrucción de las instituciones y negocios locales – segúnun análisis del CEPR solo 2.4% del dinero del Fondo de Reconstrucción de Haití (HRF) ha sido destinado para impulsar el desarrollo del sector privado, versus un 97.6% restante otorgado a contratistas internacionales –, el prospecto de un desarrollo económico sostenible en términos reales sin duda alguna se asoma cada vez mas al abismo de la utopía, y por ende, a la moralmente corrupta tautología de las promesas rotas inherentes a su retórica.

Mientras dichos recursos no sean direccionados al fortalecimiento del sector público y privado del país, concluye el reporte, las necesidades básicas estarán condenadas a ser insatisfechas y pocos avances se lograrán en materia de administración local de recursos, responsabilidad gubernamental, y creación de empleo y capacidades para los Haitianos. En consecuencia, la burbuja creada por la pseudo-economía de las misiones internacionales corre el riesgo de seguir distorsionando la realidad económica de la población mas pobre del hemisferio occidental. Por esta razón, la legitimidad y credibilidad del aparato internacional de desarrollo social y económico está en juego: fallarle al pueblo Haitiano debería clamar inequívocamente por su liquidación.  

“Sak vide pa kanpe” – “An empty sack cannot stand”

Saturday, 24 September 2011

World banks: Weapons of wealth destruction

A very interesting article by the Economist Intelligence Unit (EIU) I thought was worth sharing:

The US$2bn loss saddled on UBS by a suspected "rogue trader" is a reminder of investment banks' awesome capacity to both create and, more recently, destroy wealth. As their lobbying against reform loses sway, banks must either accept higher costs commensurate with the risks they generate or shun racy wholesale franchises and focus on the stodgier, but safer, functions of the industry.

Three years after the collapse of Lehman Brothers, the risks inherent in high finance appear undiminished. An apparent "rogue trader" at UBS, alleged to be 31-year-old Kweku Adoboli, will saddle the Swiss bank with a US$2bn loss, according to a company statement on September 15th (the three-year anniversary of Lehman's bankruptcy). Although the loss will not threaten the bank's solvency, it is enough to wipe out its third-quarter profits. More importantly, it is an untimely setback for the banking industry as a whole; the sector's largest players are fighting against reforms on several fronts. Their lobbying influence is likely to wane as official attitudes harden on taxpayer support for banking groups that feature both risky wholesale units and less hazardous retail businesses.

Mr Adoboli's backstory is depressingly familiar. In fact, his CV reads remarkably like that of Jerome Kerviel, the rogue trader who, at 31, cost French bank Société Générale the equivalent of US$7bn in unauthorised trades in 2008. Both Mr Kerviel and Mr Adoboli began their careers in the back office before moving into trading for the "Delta One" desks at their respective banks. Delta One units trade a wide range of securities in order to replicate the performance of benchmark assets in exchange-traded funds (ETFs) or swaps (using derivatives to track the performance of copper instead of buying the commodity itself, for example).

This flexibility could make these particular units more prone to disaster, and traders with intimate knowledge of back-office compliance procedures may be more inclined to skirt the rules on building up dangerously risky positions. UBS's unauthorised trades, for example, appeared to conform with "the normal business flows of a large global equity trading house as part of a properly hedged portfolio", the bank said in a statement on September 18th (which also boosted the estimated loss on the trades to US$2.3bn). A series of "fictitious, forward-settling, cash ETF positions" masked the positions by making them appear hedged, the bank added.
For UBS, the Kerviel-esque trading scandal is particularly damaging in light of the contrition shown by the bank following the loss of some US$50bn during the financial crisis and a subsequent bail-out by the Swiss government (see chart). The pledges to boost internal controls and tighten risk-management procedures now ring hollow. Strict new capital requirements introduced by the Swiss last year could be strengthened further, and UBS's underperforming investment bank will come under even closer scrutiny by regulators; assets at the investment banking unit are almost twice Switzerland's GDP.

Sound and fury
More broadly, the UBS affair is a fillip for supporters of sweeping regulatory reforms, and not only in Switzerland. The Basel III international capital accords, the Dodd-Frank Act in the US and the recommendations of the Vickers commission in the UK all represent major overhauls of banking regulation and oversight, and all are the subject of furious lobbying by banks.

The banks' arguments, in essence, are that the new rules will throttle lending, depress returns and, ultimately, harm economic growth. But the uncomfortable regularity with which investment banks are prone to costly stumbles make the claims of banks with large wholesale arms lose much of their authority.

Goldman Sachs settled a case with the US securities regulator last year, for US$550m, in which the bank was accused of fraud related to the creation of subprime mortgage-backed securities. Fabrice Tourre, a 31-year-old middle manager at Goldman Sachs, played a prominent role in the suit, and is still fighting civil charges brought by the regulator. Like Mr Kerviel before him and Mr Adoboli after him, the prominence of Mr Tourre fits an established pattern. But the investment banking industry's problems run deeper than rogue thirty-somethings.

In the summer of 2007, when the first signs of a credit crunch emerged, many investment banks blamed bad luck for poor performance. David Viniar, chief financial officer of Goldman Sachs, famously cited "seeing things that were 25-standard deviation moves, several days in a row". In a withering paper examining this assertion, a group of professors led by Kevin Dowd of the Nottingham University Business School revealed that a six-sigma event suggests an occurrence of "less than one day in the entire period since our species, Homo Sapiens, evolved from earlier primates". A 25-sigma event, therefore, features a vanishingly small probability best measured on "cosmological scales", they concluded.

Fighting back

Is the welter of new regulations now looming over investment banks yet another bout of bad luck? In isolation, the new rules introduced by Basel III, Dodd-Frank and other reform efforts will depress the average return on equity at large investment banks from 20% in 2010 to only 7% after implementation, according to McKinsey, a consultancy. At the group level, big banking groups will need to cut costs by 6% and at least double profits every year for five years to earn their cost of capital, it says.

Understandably, banks are lobbying against key aspects of regulatory reforms, even as they acknowledge that the pre-crisis status quo is untenable. The Institute of International Finance, a banking industry association, published a report earlier this month that claimed financial reforms would subtract 0.7% from GDP every year through 2015, resulting in 7.5m fewer jobs over that period than should otherwise be expected. "It is important to guard against allowing excessive risk aversion to act as a brake on prudent credit expansion", the institute said. Similar objections are raised in relation to the ban on proprietary trading the so-called "Volcker Rule", currently being finalised as part of Dodd-Frank's implementation in the US as well as the proposal for erecting a ring-fence around the retail units of universal banks in the UK. Jamie Dimon, chief executive of JPMorgan Chase, took a different tack with recent criticism, calling the Basel III rules "blatantly anti-American" in an interview with the Financial Times.

Whatever the merits of these objections, and even if recent losses are down purely to lousy luck or relentless rogues, - a big if - the industry's frequent missteps will spur officials to err on the side of stricter rules. Witness the recent momentum for a financial transactions tax in the European Union, a measure with questionable merits as a tool to prevent future financial crises but a clear impact on the profitability of banks' capital-markets activities. A similarly stern approach should be expected when it comes to rules that have been passed but remain subject to interpretation ahead of future implementation, namely Basel III and Dodd-Frank.

Separation anxiety

In unveiling the proposals for a ring-fencing of retail banking in the UK, Sir John Vickers stressed that, "the 'too big to fail' problem must not be recast as a 'too delicate to reform' problem." By most accounts, third-quarter results from the developed world's leading banks will be disappointing. A spate of banking layoff announcements in recent weeks underscores the industry's fragility. But whereas previous bouts of banking weakness generated sympathy - and in some cases, action - among officials, similar support will be less forthcoming in the future.

Thanks to new regulations, funding costs for investment banks are likely to settle at a permanently higher plateau than before the financial crisis, reflecting the risks inherent in these businesses as well as the removal of implicit taxpayer support for so-called "casino" banking operations. Returns will fall accordingly. Banks still have significant scope to cut compensation costs in order to bolster their earnings, rather than curtail lending or hike interest rates; business loans, after all, account for only around 10-15% of banking assets in the US and Europe.

The competence of investment banks is also back in the spotlight following UBS's revelations. Recent innovations in the ETF industry - once the domain of passive, low-cost index trackers - recall the dangerous complexity that blossomed in mortgage-backed securities before the financial crisis. Investigations into the risks of synthetic ETFs that are the lifeblood of Delta One desks were already underway in several jurisdictions before UBS's announcement. An industry that argues for flexibility in new regulations, and yet is gaining form when it comes to both creating and mismanaging complexity, will find that its appeals carry less authority than in the past.

Wednesday, 21 September 2011

Los indignados de Wall Street

Llegué a Nueva York hace apenas ayer, con el corazón todavía borracho del coctel de fuertes emociones con el que me despidió Londres, ciudad en la que viví por dos maravillosos años. No visitaba a la Gran Manzana desde los desafortunados ataques del 9/11, lo cual convirtió el memorial de los atentados en mi  prioridad turística No. 1. Si bien reconozco que dicho impulso fue parcialmente motivado por esa pizca de sensacionalismo de la cual nuestra programación biológica no se escapa, lo cierto es que la visita estuvo fuertemente atraída por mi curiosidad de presenciar en persona la evolución de la cirugía por la que pasa el corazón financiero del mundo desde hace una década. Para mi sorpresa, no fue la imponente torre en construcción la que captó mi atención, o el sinnúmero de turistas curiosos que con sus cámaras buscan atrapar una fracción de la tensa energía que envuelve celosamente al lugar; por el contrario fue la masa de personas que desde hace cinco días ocupan pacíficamente con sus carpas el emblemático Zuccotti Park en el distrito financiero en Manhattan.

Un cartón anuncia que la ocupación cumple gloriosa el quinto día. Cada indignado ha plasmado su mensaje en cartones y tatuajes corporales, y sus ropas sucias y miradas largas anuncian que la batalla hasta ahora comienza. Algunos dan entrevistas a medios de comunicación, otros permanecen atentos a las preguntas de los transeúntes como yo que miramos entre soprendidos y anodadados lo que ocurre, y unos pocos simplemente se echan a dormir. Un abanico de estanterías de perros calientes, helados y bebidas hidratantes bordea una de las caras de la plaza, posando como espectacular vista a los lujosos restaurantes que reposan sobre la acera de Cedar St. El libreto lo completa el desfile de policías que con sus vehículos, radioteléfonos y caras ofuscas buscan instaurar un clima de estabilidad en el lugar. Aquellos banqueros que antes frecuentaban la plaza para disfrutar de un 'quick bite' antes de retornar a su rutina ahora observan distantes el inesperado ejército de inquilinos que les llegó el pasado 17 de Septiembre. Algunos incluso optan por comprarse un perro caliente con gaseosa y observar la función. Estarán pensando que será cuestión de días en que la policía emplee la fuerza para ahuyentarlos y reestaurar el orden y la normalidad? Tal vez sea el caso, aunque los indignados de Wall Street afirman que están allí para quedarse.


Monday, 25 July 2011

Why the food crisis in the Horn of Africa matters

The year of 2011 has surely been one of problems and headaches for our global leaders. On the one hand, structural crises menace in several dimensions the stability of the world economy as we know it, with Greece waiting for another costly bailout to take place and the U.S. struggling to reach a bipartisan agreement over how to avoid defaulting on its debt - an issue that some analysts believe would pose deadly problems to the already fragile economy of the industrial world. And on the other, natural disasters appear to be intensifying over time, increasing the rates at which droughts, floods and earthquakes are happening as well as the scale and scope of their damages and costs. In the meantime, terrorism walks silently in the sidelines waiting to strike at any time in any place, under new forms and ideological drives that further entangle its configuration and understanding. The attacks in Norway will certainly bring more doubts and fears to both public opinion and policymakers whose semantic conception of the War on Terror was primarily anchored on the Manichean construction separating the good-doers from the evil-makers based on the actors behind the 9/11 attacks. 

And as though the latter topics were not sufficient to keep newspapers busy enough with eye-catching headlines, now we find the Horn of Africa facing the worst food crisis of its already calamitous history. The situation is as distressing as to have led the Minster of Agriculture of France to call on immediate measures to avoid what he believes could turn into the "disaster of the century" - a potential famine threatening to end more than 10 million human lives.

The Food and Agricultural Organization of the United Nations (FAO) warns that the food crisis is constantly escalating, with 12 million people in Djibouti, Ethiopia, Kenya, Somalia and Uganda requiring emergency assistance. The main factor driving the crisis is the current drought the region is facing, which has affected dramatically agricultural cycles, killed livestock and thus made access to food supplies chronically scarce. This issue, however, has been exacerbated by the rise in worldwide food prices and tribal conflicts, which add several layers to the complexity of the problem since the viability of any intended solution is highly vulnerable to whatever outcome these two exogenous variables throw. It therefore becomes imperative to address this problem holistically, moreover if we take into account that about 80% of the population in the Horn of Africa is dependent on agriculture as their main source of food and income, as estimated by the FAO. 

However, I believe that neither short-term nor long-term solutions for this problem can neglect the correlation between the three variables causing this problem (climate change, global food prices, tribal conflicts). The first issue, climate change, will make weather gradually more unpredictable over time, affecting not only regions in Africa but also European countries highly susceptible to long periods of drought such as Hungary, Romania, Serbia and Bulgaria, as well as peripheral countries whose crops have already been badly damaged by floods, such is the case of Canada, Australia and Russia. The latter affects supply which in turns triggers demand and therefore has an averse effect in the global food price index, our second variable in the problem. According to World Bank chief Robert Zoellick, the current food prices are as high as to be "one shock away from a full-fledged crisis". And this shock is not far away from happening, if we consider the direct effect caused on global food prices by geopolitcal events such as the Egyptian uprising, or economic policies such as QE2 that flood quasi-stagnant economies with liquidity, which has the sideffect of providing speculators with the necessary capital to influence the curve of strategic commodities in world markets. The third issue, tribal conflict, will only prove to become more insoluble if drastic steps to mitigate the risks implicit in the latter two issues are not taken properly, since any short-term attempts to overcome the problem in the form of humanitarian aid and agricultural subsidies will most likely be hampered by these rebel groups, worsening thus the countries' ability to cope with the disaster.

For these reasons the food crisis causing pain and suffering to millions in the Horn of Africa matters. It matters because is not only Africa's problem, it is also our problem since it proves to be a real-life scenario of climate change affecting cycles of food production in regions where agricultural practices represent the principal means of survival. It matters because a continuing increase in global food price index caused by sudden fluctuations in agricultural prices will mean that millions will be further thrown into the desperate situation of starvation, due to a real decrease in their ever-fragile purchasing power. And it matters because failing Africa would mean writing in the books of history the worst humanitarian crisis ever, doubling in scale the numbers of The Holocaust, and in scope the existing moral gap in regards to the conception of the human civilization and its discontents.






Wednesday, 29 June 2011

Democracia 2.0

Tuve la oportunidad de asistir la semana pasada a una conferencia acerca de comunicación política 2.0 organizada en conjunto por la Fundación Konrad Adenauer y la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA). La temámica giraba en torno a cómo las nuevas tecnologías pueden ser capitalizadas por los partidos políticos para preparar mejor sus campañas y conectar mejor con la gente.

Lo conferencistas concordaron en que la política debe innovar de acuerdo con los cambios de la sociedad, en que lo anterior es posible si se apuesta por la inclusión de jóvenes y mujeres en el activismo político, y en que las nuevas tecnologías facilitan la comunicación entre los políticos y la sociedad. Se mencionó la importancia de la revolución del conocimiento y su impacto en la sociedad, se discutió acerca del tipo de herramientas para facilitar la comunicación política y de la microsegmentación como elemento clave para penetrar en la hetereogenidad de la población civil. El mensaje era claro y conciso; habíamos entrado en la onda de la política 2.0. 

Sin embargo algo no me cuadraba dentro de la síntesis en la retórica de los exponentes. Cómo es que se habla tan enfáticamente de que la política ha cambiado cuando son las demandas de la sociedad las que han impulsado estos cambios? O dicho de otra manera, se vería amenazada la integridad de la política tradicional (política 1.0) si millones de personas no pudieran comunicar descontentos, transmitirse información, y coordinar manifestaciones de la forma como lo hacen hoy? La mas proable respuesta a lo anterior es que no, sin embargo me llama la atención que el crédito evolucionario se lo lleve la forma de hacer política. Yo propondría darle el giro a la moneda y afirmar que estamos presenciando un fenómeno de decentralización de poder sin antecedentes en la historia de la democracia. La información ya no la poseen sólo unos pocos medios de comunicación, la poseemos todos. Amartya Sen hablaba de la importancia de que la sociedad civil capitalizarara las libertades políticas y civiles ofrecidas en una democracia, y las nuevas tecnologías tal vez nos hayan brindado las facilidades para que esto sea posible. Los portales electrónicos como Twitter y Facebook nos han convertido en militantes políticos sin saberlo.

El poder de estas nuevas tecnologías dejó su huella en eventos masivos como la marcha del 4 de Febrero contra las FARC en Colombia, la Revolución de Egipto y el movimiento del 15 de Mayo en España, sólo por nombrar unos cuantos conocidos. No en vano el presidente Sebastián Piñera de Chile recién ordenó el monitoreo de conversaciones que hablen de su gobierno en los diferentes portales electrónicos, lo cual representa una amenaza indirecta al derecho a la libre expresión y a la esencia misma de la democracia. No se puede hablar de política 2.0 como una forma innovadora de hacer política pero no de entenderla. Por esta razón creo que a estos fenómenos de mobilización y manejo de la infomación causados por las nuevas tecnologías se les debe llamar por su nombre: Democracia 2.0.

En esta nueva etapa de la democracia la sociedad civil participa, no sólo vota; cuestiona y no sólo obedece; manifiesta y no calla. La democracia 2.0 es una plataforma en la cual se debate el contexto político de acuerdo a la realidad, no al papel. En la democracia 2.0 no hay un poder soberano que goza del privilegio de la información para usarla a su placer, y como bien lo dice Tim O'Reilly, es el escenario donde "el uso de la tecnología permite solucionar de una mejor forma problemas colectivos a nivel ciudad, estado, nacional e internacional".

Friday, 27 May 2011

El Fenómeno Uribe

Eran las 6:30pm del Sábado 21 de Mayo, el ex-presidente Alvaro Uribe terminaba su conferencia acerca de los "Tres pilares del progreso de Colombia" en London Business School. Un público extasiado se levantaba de su silla para aplaudir una a una las palabras que cerraban con broche de oro el "Latin American Business Forum" que organiza exitosamente cada año la universidad. Alvaro Uribe lo había hecho de nuevo; la trilogía de seguridad, confianza inversionista, y cohesión social había salido triunfante e inmune ante el acoso de la intensa luz de la verdad.

El Fenómeno Uribe ha pasado como un vendaval por los delicados hilos que tejen la historia de Colombia. Es el anti-héroe de la película de terror que rueda en nuestras mentes y corazones desde hace más de medio siglo. Su ímpetu redencionista es el pan de cada día de los millones de uribistas que proclaman el mantra de su trilogía como símbolo de lealtad. El golpe de su 'mano dura' fue tan contundente que fracturó la concha del poder legislativo y judicial, machacando de un tacazo ideologías, opinión, perdiodismo, magistrados, sindicalistas y voces de libre opinión que quedaban desnudas e indefensas a la interperie de la seguridad democrática. Su 'corazón grande' lo fue tanto que numerosas onzas de poder no bastaron para llenarlo; su amor por Colombia traspasó fronteras vecinas, aveces sin legalidad. 

Pensé que tal vez estaba sacando conclusiones muy precipitadas, así que decidí esperar a la presentación del ex-presidente en la universidad London School of Economics, el pasado Lunes 23 de Mayo. En los minutos previos a la charla me abrumó un sentimiento de entusiasmo, ya que aquel iba a ser un debate académico moderado por un reconocido chair, evitando así un nuevo discurso político del ex-presidente. Sin embargo, en una brillante maniobra de astucia en los minutos iniciales, Uribe abrió el panel para preguntas, tomando por sorpresa al chair y a la audiencia misma que esperaba ansiosa un debate crítico al mejor estilo de la academia. Reconozco que en este punto las probabilidades de que la conferencia cumpliera con su objetivo se redujeron a la mitad, ya que la calidad del debate había quedado pendiente del hilo de esa primera pregunta que rompe el hielo e impone el ritmo para el resto. Pero para la desgracia de la crítica, la palabra la tomó un periodista de la BBC que pidió a Uribe un consejo acerca de como manejar la situación de violencia en México; aquel periodista había ensillado sin quererlo la yegua que al ex-presidente tanto le gusta montar. 

Pasaron los minutos, y con ellos la escencia académica y el espíritu de debate. Salvo dos o tres preguntas, el resto solo fueron el tiro de gracia a la ilusión que me hacía presenciar un diálogo confrontativo y constructivo para la memoria del país. El Fenómeno Uribe volvía a pasearse impune por el callejón de las miradas ciegas y los oídos sordos, cabalgando firmemente en su yegua mientras es escoltado por el escuadrón de la veneración. Y Mientras tanto, al otro lado del Atlántico, ese país llamado Colombia se hiere de muerte de tantas caídas por montar en carrusel.


PD: Me quisiera despedir citando un párrafo de Antanas Mockus en la última entrevista concedida a la Revista Semana:

"Hay dos corrupciones: una por el burdo y vil metal, que es mirada por todo el mundo con desprecio. Pero cuando alguien simpatiza con la causa política, hacerse el de la vista gorda se justifica. Si el fin es noble y el método es infame, el fin pierde su nobleza pero el medio gana respetabilidad. La gente corrupta siente un poco menos culpa y vergüenza ante la movilización patriótica".

Friday, 6 May 2011

Reflexiones acerca de la India en unas pocas palabras..

Intentar describir en unas cuantas palabras las experiencias vividas y el tiempo pasado en esta épica civilización es una pretensión acotante que puede caer en la delusoria trampa de convertirse en una simple narración de hechos e historias, pasando por alto la escencia misma del valor que la hace única en su forma. Sin embargo he decidido que vale la pena intentarlo, al menos como un ejercicio para intentar acomodar las piezas de mi alma que fueron movidas de forma despiadada durante el transcurso del viaje. 

En un principio no sabía que esperar. Nunca había viajado solo antes, tal vez me abrumaba la ansiedad de pensar que el viaje más allá de unas semanas de turismo y descanso podría adoptar la forma de una terapia personal, de un inevitable encuentro conmigo mismo, de un rompimiento de aquellos hilos en forma de pensamientos que tejen con el tiempo una telaraña de temor a la soledad y al hecho de escapar por unos instantes de la zona de confort. Al llegar a Delhi a la 1 de la mañana del día miércoles 13 comprendí que no había marcha atrás, y el sentimiento de ansiedad fue desplazado por un gran alivio y emoción de saber que un viaje soñado se estaba haciendo realidad.

India sorprende por su atmósfera única de notables contrastes humanos, filosóficos, estéticos, económicos y sociales. El llamado al silencio interno de la meditación y la introspección sugerida por dogmas como el Hinduismo y Budismo se ve irreconciliablemente interrumpido por el ruido y el caos originado en el seno de la subsistencia cotidiana de la sociedad. Miles de vacas deambulan a motus propio en las calles y rincones de cada ciudad encarnando el efigie religioso que les otorga el estatus de sagradas y les concede el privilegio de inmunidad por encima de otros animales, pero en medio de su reinado se deben contentar con una dieta de desechos de frutas y verdurdas, basura, agua tóxica, y en caso de escasez de alguno de los anteriores, unas cuantas bolsas plásticas. Este defile animal en el perímetro urbano aveces lo completan grupos de chivos, palomas y cerdos, que como las vacas hacen de la basura y los desechos su fuente de alimento.

Los lúcidos y espléndidos vestidos de las mujeres iluminan las calles con sus colores y piedras preciosas, mientras que los hombres en su pálida vestimenta se camuflan bajo la sombra homogénea de la estética de la religión. La radiante y vívida escena citadina del día a día donde mercaderes, mendigos, turistas, monjes espirituales, vacas sagradas, bici-taxistas, tuc-tucs, pobres y ricos a la par se citan para escribir la historia de un nuevo día se encuentra enmarcada en una infinita nube densa de polvo, humedad, smog, humo dulce de incienso, moscas, olor a especies y un tibio dióxido de carbono. En consecuencia frutas y verduras renuncian a su frescura, flores y plantas se marchitan, trozos de luz solar pierden su fluidez, la temperatura ambiente se alborota, el turista curioso observa, el mercader lo acecha, el rico pierde la calma, el pobre agoniza..

El ascetismo reina entre las mentes del pueblo, los líderes espirituales de todos los dogmas predican interminables sermones acerca de la inmortalidad, el karma, la reencarnación, la vida del no apego, la importancia de la fe, la adoración a Dios o a los dioses, el perdón, la paz y la reconociliación. Los que se sienten marginados por aquellos que reposan en las arcas del poder encuentran su salvación en las vastas raíces de la religión. Se les ve tranquilos, amables y contentos; aceptan su condición por muy pobre y drástica que sea. No hay signos de frustación ni de violencia. Algunos incluso invitan a  nosotros los turistas a una copa de chai (té) en sus casas, así no tengan mucho o nada con que comer. Se ven maravillados con nuestra presencia, y en señal de respeto se inclinan humildemente y pronuncian un tímido "namasté". La esperanza de una nueva y mejor próxima vida es lo único que tienen, y nada ni nadie les va a remover esta ilusión de sus corazones; es la fuerza intrínsica que los lleva a disolver las barreras del odio y la envidia entre las diferentes clases sociales, castas y religiones con la expectativa de remover el karma negativo de vidas pasadas que los ha enviado al infierno terrenal de la presente vida.

Y sin embargo, esta misma fuerza que siembra el bien en sus corazones genera un efecto de complacencia que los vuelve esclavos de su condición. La cuantiosa bonanza económica que India ha experimentado en los últimos años se ha concentrado en unos pocos sectores beneficiando sustancialmente a unos cuantos, pero dejando a otros cientos de millones más hundidos en el abismo de la miseria.  Mientras Bollywood se fortalece, nuevos y modernos templos se construyen, el ejército entra en la carrera armamentista de las potencias por dominar el espacio, se construyen las grandes tiendas y malls al mejor estilo occidental, llegan los hoteles de US$ 500 la noche con todos sus lujos y el gobierno invierte grandes cifras de capital en fondos soberanos y activos internacionales, los casi 800 millones de pobres permanecen sintonizados a la dimensión de la supersitición, casi hipnotizados por una ilusión de escape que sólo promete materializar sus súplicas en una nueva reencarnación. 

Las ruinas de la India mística, próspera y poderosa que precede el período de los avances en ciencia y tecnología inherentes a la Revolución Industrial son el alma del encanto que envuelve a esta mágica civilización. El activo cultural implícito en la herencia de miles de años de existencia sin lugar a dudas hace de India un destino invaluable y eternamente enriquecedor; donde un campesino analfabeta puede darnos una enseñanza de vida, donde un pobre invita a las puertas de su casa sin importar que capas sociales y económicas nos separan, y donde reposan monumentos de una incontenible belleza y proeza histórica. India sacudió mi alma gracias a sus múltiples contrastes, y me enseñó que las piezas que la componen pueden ser reacomodadas con miras a encontrar un equilibrio racional y emocional que permita una mayor compresión del ser humano y una más clara identificación de los antagonismos que rodean nuestra realidad.









Sunday, 27 March 2011

Inovando en los Vacíos

Por: Pedro Medina
Presidente de 'Yo Creo en Colombia' - www.yocreoencolombia.com

Acababa de terminar el Embajador de Estados Unidos una excelente  conferencia en el almuerzo de la Asociación Nacional de Anunciantes e hizo la pregunta que muchos conferencistas hacemos al final de nuestras palabras – “¿alguna pregunta?”  El salón estaba lleno de diplomáticos, ex Ministros, empresarios, pensadores y líderes gremiales. El silencio incómodo, nadie lo llenaba.  Ya el Embajador se preparaba a bajarse del atril y sentarse en su silla.  Hizo un último llamado solicitando una pregunta. Alcé la mano y pregunté, “¿Embajador, ud nos comenta que Colombia pasó de 5,000 visitantes de su país en el año 1999 a 500,000 el año pasado;  hasta qué punto piensa ud que la suavización de la advertencia  de viajes del Departamento de Estado ha servido para esto y como ve ud este tema evolucionando a futuro?” El Embajador agradeció la pregunta, la respondió en una forma coherente y esta pregunta abrió la compuerta a una sesión de treinta minutos muy jugosa de preguntas y respuestas.

Soy un observador del comportamiento humano y encuentro una gran oportunidad que he bautizado los vacíos.  Estos son espacios de tiempo que nadie quiere llenar, y que muchas veces se desperdician, teniendo un potencial inmenso.  Algunos ejemplos son: cuando uno se sienta en la silla de un avión, un Transmilenio o un metro, cuando uno entra a un ascensor, cuando un conferencista pide preguntas al final de una conferencia, cuando uno entra a un recinto y cuando uno se encuentra en una de las veinte transiciones de la vida. En estos vacíos hay una gran oportunidad de innovar, de asumir riesgos calculados que se pueden traducir en grandes beneficios, en hacerse esa famosa pregunta “océano azul” - ¿qué podría yo hacer que nadie ha hecho pero que si lo hiciese cambiaría radicalmente el curso de las cosas?

¿Cómo puede uno innovar en el vacío?

He descubierto formas novedosas de hacerlo y las he ido perfeccionando.  Normalmente arranco con un comentario o pregunta rompe hielo. En el Transmilenio pregunto algo sobre la ruta, en el avión le pregunto a la persona al lado mío – qué lo lleva a tal lugar, en el ascensor hago una pregunta que siempre genera sonrisas -¿este es de los edificios donde la gente habla o no habla en el ascensor? Durante una buena conferencia, preparo la pregunta y me atrevo a alzar la mano de primero. Cuando no lo hago, a veces lo hace otro pero a veces no.  La calidad de la primera pregunta marca la pauta para las demás preguntas.

Al entrar a un recinto y en las transiciones de la vida el llenar el vacío es un poco más complejo pero igual de interesante.  El uso preguntas le permite a uno enfocar la atención de uno y de los demás al tema que uno quiera expander.  Cuando alguien entra a mi oficina yo le pregunto al que llega - ¿quiere un Elixir de la Felicidad?  Esto siempre genera curiosidad.  Cuando me acerco a algún grupo, pregunto algo así como “¿están arreglando el país?”

Las veinte transiciones de la vida generan vacíos con un gran potencial de innovación.  En algunas, uno no tiene mucho control – bebé de vientre a bebé de brazos, bebé de brazos a bebé que gatea, bebé que gatea a infante que camina, infante que camina a niño que corre, niño que corre a niño que monta en bicicleta… En algunos uno tiene bastante control – niño que monta en bicicleta a adolescente, adolescente en colegio a joven en la universidad, universidad a trabajo, de 29 a 30 años, 39 a 40, 49 a 50, 59 a 60, 69 a 70, 79 a 80, 89 a 90, de soltero a casado, de casado sin hijos a casado con hijos, de hijos en la casa a hijos fuera de la casa, de hijos a nietos, de casado a separado, divorciado o viudo y de vivo a muerto.  En estas transiciones descubre uno unas oportunidades inmensas si se hace lo que mi amigo Lorenzo Restrepo llama las preguntas espina – esas preguntas que necesita uno sacarse.  Algunas de estas preguntas pueden ser: ¿Cómo puedo yo ser más feliz?, ¿Qué puedo eliminar en mi vida que me permita fluir mas?, ¿Cómo puedo dejar una huella mayor?, ¿Qué puedo hacer para ser más efectivo?

Al aprovechar los vacíos, la vida se vuelve más interesante.  Esa capacidad de asombro que todos tenemos a flor de piel o escondida y esa capacidad de generar asombro florecen. Deja uno salir ese niño juguetón, desprevenido, inquieto, transparente que llevamos dentro.  Logra uno posicionarse ya que la gente lo recuerda a uno. Le saca uno más jugo a situaciones cotidianas y genera uno más oportunidades.

Hace unos meses me llamó el dueño de una empresa constructora de Medellín.  Me contrató ese día para ir a Medellín y darle una conferencia a su gente.  En Medellín le pregunté que de donde me conocía.  El me respondió: “hace tres años, ud me dio una tarjeta suya en un ascensor y yo tomé la decisión de contratarlo.”

Para lograr inventar en los vacíos es clave quitarse las ocho p´s: La pena, la pereza, la pobreza mental, los paradigmas que nos ciegan, el pesimismo, el perfeccionismo, el paternalismo y la pendejada.  Algunos preguntan porqué hay que quitarse el perfeccionismo; la búsqueda de la perfección inhabilita al individuo a tomar riesgos, a no quedarle mal a nadie.  Raúl Cuero dice ”las sociedades que quisieron ser perfectas se destruyeron: Qué tan importantes son en el mundo hoy día las sociedades griegas y romanas”. Raúl agrega “olvídate de la perfección busca la excelencia”.

Mi pregunta al Embajador no fue perfecta.  Su respuesta tampoco lo fue.  Ambas fueron excelentes.

Friday, 18 March 2011

Social Entrepreneurship: How capitalism could bring prosperity to all

On March 9th we held an event at the Grand Connaught Rooms in London about how social entrepreneurship could work as a tool to bring prosperity to the bottom of the pyramid: the economic disadvantaged. The speaker was Stephen Keppel, an American writer, economist, and social entrepreneur. He works on the Latin American desk for the Economist Intelligence Unit (EIU) in London, and is co-founder of Economic Growth Initiative for Haiti (EGI), established in 2005 at Port-au-Prince. 

The event was sponsored by Hult International Business School, and brought together a wide range of people, from undergraduate and graduate students of Hult, LSE, Birbeck, Cass, and UCL universities to former Universidad de Los Andes students, business professionals, and representatives from the Colombian Embassy in London. 

Stephen introduced the topic in a very authentic way: telling his life story and the situations that drove him to become a social entrepreneur and start EGI in Haiti. His speech was truly inspiring, to the point that it made me realize how sometimes not having a life plan is the best plan you can possibly have. He was telling how personal experiences can act as an opener for social consciousness, such as his time in Haiti when he was a sports and English teacher. During this period Stephen met some Haitians that had amazing intellectual capabilities and ideas but lacked the tools and structure to make their projects come to reality. 

Poverty is a chronic condition that deprives hundreds of millions of human beings all over the globe from their basic freedoms, among which stand the lack of possibilities and instruments to set up simple projects that could pull many out of the trap they find themselves in. Stephen realized how this disconnection could be solved in Haiti, putting in good use the skills and tools he had acquired at his bachelor program in Notre Dame's Mendoza College of Business. Along with Patrick Moynihan - EGI's other co-founder -, Stephen put together an outline for a model of economic growth that would consist of providing training, mentoring, and financing to young Haitians with the appropriate aptitude and skills. The underlying tool on which EGI bases its functioning can be narrowed to one word: Empowerment.

Empowerment, as Stephen mentioned, is a real catalyst for social change. The combination of knowledge, basic freedoms and capabilities, and determination to overcome the unfair struggles of poverty sets the ground for empowerment strategies to be deployed. EGI seeks to take advantage of this combination by bringing together good ideas, mentoring, and financing to make things happen for Haitians. It is simply remarkable to see that the operation of EGI has managed to survive natural disasters (among which stand the devastating 2010 earthquake), political turmoils, and several other inconveniences that present on a daily basis in Haiti. 

As a non-profit organization, EGI funds its structural operations by donations. However, the projects that EGI graduates create find three sources of financing for their implementation: direct investments, a small fund managed by the directives, and from a network of entrepreneurs in Haiti. There are currently a number of businesses being operated in Port-au-Prince by graduates from EGI, ranging from printing and copying businesses, through taxi companies, to small agricultural farming. For them, EGI was a turning point in their lives, and surely won't misuse the opportunity to overcome their struggles.

Social entrepreneurship and EGI may not solve all the problems in Haiti, but they do act as catalysts for social and economic change, which in turn have a direct effect on the collective psychology of the population. Small and local initiatives have the capacity to produce big changes in societies. Empowerment must not be seen as a privilege for some, but a right for everyone. Through EGI, tens of Haitians have seen and experienced the value of empowerment, and surely many others will for as long as this type of initiatives keep on being implemented in local communities as a tool for social change.